In Memoriam

A LA VIDA DEL MAESTRO NELSON ESTRADA RAMOS (1924 –2005)

Para muchas personas, por no decir la mayoría, el Dr. Estrada era un hombre de pocas palabras, para mí, era un hombre de altísima sabiduría que tenía el don del silencio, por lo general hablaba lo estrictamente necesario, respondía lo que se le preguntaba, y entendía tal vez como nadie, el poder que tenía la palabra. Nunca escuché de su boca una injuria o un mal decir por algo o de alguien, ni siquiera de las personas que en la vida le habían causado algún daño o pena especial. Con serenidad y tranquilidad decía “eso hay que dejárselo a Dios”. Era un hombre, sin duda alguna, de una profunda espiritualidad, muchas lecciones recibimos en este contexto quienes tuvimos mayor cercanía a él.

Mi tiempo de relación con el Dr. Estrada me permitió conocerlo en sus diferentes aspectos de la vida. Como esposo, un hombre dedicado y amoroso, siempre atento de Doña Beatriz. Para quienes no lo saben, las pruebas de cocción y degustación culinaria de la Sra. Beatriz siempre fueron su laboratorio de calidad mas confiable. Todos los clones promisorios y por supuesto las nuevas variedades, siempre pasaron por la rigurosa prueba en la cocina de casa.

Como padre, también fue un hombre sin igual, no escatimó esfuerzos por educar y lograr la superación de sus hijos, ellos hoy son el resultado de ello en unión con el de su esposa, la Sra Beatriz. Se que los amó mucho y disfrutó también la bendición de sus nietas y su nieto.

Como científico su transitar por este mundo fue bastante amplio, recorrió todos los continentes siguiendo los caminos de su especie ‘la papa’, aún mas andariega que todos. Quienes lo conocieron pudieron ver en el, un hombre sencillo, honesto, dulce, sincero y especialmente sabio. Tenía la capacidad de “ver por encima”, es decir de divisar el bosque, ver los árboles individuales no fue su oficio, no trabajó por plazos ni con referencia a tiempos de contrato, el tiempo era simplemente algo relativo, al igual que lo era el dinero. Gran lección para los que estuvimos a su lado y nos convertimos en sus discípulos. Pocos hombres he conocido en mi vida, con el nivel de compromiso por lo que para el era su misión, el trabajo por los agricultores de la región andina vinculados al cultivo de la papa, especie que conocía como nadie y que era una de sus pasiones de vida y, reitero, también logró, por sus dotes de Maestro, convertir en pasión de los que aceptamos ser sus discípulos.
Solo para recordar el camino de un notable científico, nacido en Medellín (Colombia), sin acento paisa, atípico a su cultura porque no hablaba mucho, pero de una tradición casi religiosa por su arepa y su chocolate. Resalto además su pasión por la fotografía y su actitud frente a las nuevas tecnologías de comunicación, en las que nunca vio un obstáculo y siempre se atrevió a manejar.
81 años y medio le permitió el Señor compartir entre nosotros a este notable hombre, tiempo durante el cual alcanzó los títulos de Ingeniero Agrónomo, de la Univ. Nacional de Colombia sede Medellín (1947), de Maestría en Genética de la Universidad de Wisconsin (1957) y de Doctor en Mejoramiento de Plantas de la misma Universidad (1964). De ahí en adelante fue una cosecha de logros científicos y distinciones.
Siendo líder científico del programa de tuberosas del Instituto Colombiano Agropecuario ICA, su equipo de trabajo, como el siempre lo enfatizaba, logró desarrollar para el país 30 nuevas variedades de papa, cinco de las cuales ocupan aproximadamente el 80% del área cultivada en Colombia (Parda Pastusa, Capiro, Nariño, Puracé y Monserrate) y, en los últimos años, con el grupo de investigación de la Universidad Nacional de Colombia, 9 variedades mas, las variedades tetraploides: Pastusa Suprema, Roja Nariño, Betina (dedicada a su esposa), Esmeralda, Rubí y Punto Azul y las diploides: Criolla Colombia, Criolla Paisa y Criolla Latina. Sin duda que hicimos un gran equipo, ya que el capitán era el mejor. Su trabajo en el mejoramiento genético de la papa y su vocación por crear escuela, actitud de pocos, le ha permitido a Colombia mantener un liderazgo en el desarrollo de variedades en la región andina y, especialmente, garantizarle a este país la disponibilidad de materiales genéticos con los cuales desarrollar la agricultura de la especie en forma competitiva, siendo ello garantía para mantener al país libre de importación de semilla de papa, caso bastante raro en el mundo globalizado de hoy.

Varios de los clones desarrollados por el Doctor Estrada y sus colaboradores en el ICA y/o en el CIP, se han vuelto exitosas variedades en otros países, por ejemplo, las variedades Santa Catalina y Santa Cecilia en el Ecuador, las variedades Perricholi, Talcahueña y Salustani en el Perú, la variedad Merideña para Venezuela y Robusta y Jaspe para Bolivia.

El Dr. Estrada tuvo la gran bendición de recibir múltiples distinciones en su vida, de las cuales menciono las mas importantes: Premio en Ciencias de la Fundación Alejandro Angel Escobar en 1981 y 1988, tal vez la distinción mas importante en ciencias de Colombia. Miembro Honorario Vitalicio de la Potato Association of America, Agosto 1985. Premio Nacional de Agricultura del Ministerio de Agricultura de Colombia, Noviembre 1985. Miembro Honorario Vitalicio de la Asociación Latinoamericana de Papa (ALAP), marzo 1989. Profesor Honorario de la Universidad Nacional de Colombia, 1996. Premio “vida y obra” otorgado por la Asociación Colombiana para el Avance de la ciencia (ACAC), 2002. Miembro Honorario de la Asociación Colombiana de fitomejoramiento y Producción de Cultivos, mayo de 2003, Premio Nacional “Medalla Agrícola”, otorgado por el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), Agosto 2003 y, el último, Premio “Medalla Agrícola Interamericana” otorgada por el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), Septiembre 2005.

En su actividad académica fue profesor de la Facultad de Agronomía de la Universidad Nacional de Colombia sede Bogotá, tanto en el pregrado como en el posgrado. Publicó unos 120 artículos técnicos en inglés y en español sobre su especialidad, legado que compiló en gran parte en su libro “La biodiversidad en el mejoramiento genético de la papa”, publicado en el año 2000 por el CIP.

Que mas le podemos pedir a la vida…. El Dr. Estrada fue un hombre que recibió muchas bendiciones y dejó una huella imborrable que le permitirá vivir por siempre. Ello es privilegio ¡solo de los Grandes! Y, los que fuimos sus discípulos y amigos, solo podemos decir gracias Señor, por habernos permitido conocerlo y de alguna manera haber recibido algo de su legado.

CARLOS EDUARDO ÑUSTEZ L.
I.A. M.Sc. Profesor Asociado Facultad de Agronomía, Universidad Nacional de Colombia, Sede Bogotá.

 

 

 

 
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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